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Much@s deseamos ser creativ@s. El proceso que recorre la creatividad, ya sea partiendo desde cero o siguiendo un camino a partir de algo existente, no es fácil.

Puede que se necesiten unas normas o unas pautas a seguir que no todo el mundo está dispuesto a considerar. Las ideas generalmente no vienen solas y menos cuando cuentas los segundo del reloj. Este es el motivo por el que muchas empresas no consiguen ser creativas o destacar en su sector. Quieren ser diferentes pero no están dispuestas a invertir en el valor de la creatividad.

¿Ser original?

Si lo que queremos es originalidad debemos de dejar de juzgar al que vemos sentado y mirando al infinito mientras sigue algún tipo de intuición o el hilo que le ha mostrado su mente hacia un camino desconocido. Es entonces cuando aparece el/la oportunista de turno interrumpiendo ese estado para decir “¿cómo va? ¿que haces? ¿en qué estas pensando?.

 

Los caminos que la creatividad necesita recorrer no se corresponden con los que siguen las estructuras mentales que provocan obsesión con la facturación o los números bancarios.

Es por esto que el trabajo creativo es como una maratón, no una carrera de 100 metros. Se necesita constancia, fe y, sobretodo, resistencia.

Quizás por este motivo, la creatividad tiene tanto valor; además de que aparece con unos métodos inusuales y atípicos.

 

 

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